Tío Pepe es, sencillamente, el fino más famoso del mundo. Elaborado por González Byass en Jerez de la Frontera desde 1844, su icónica botella con chaquetilla roja, sombrero y guitarra es uno de los símbolos más universales de España — el luminoso de Tío Pepe preside la Puerta del Sol desde 1936. El nombre homenajea al tío del fundador, José Ángel de la Peña, que le enseñó los secretos del vino de Jerez.
Se elabora con Palomino Fino 100% procedente de los históricos pagos de Carrascal y Macharnudo, donde la bodega posee viñedos desde hace más de un siglo. Tras la fermentación, el vino envejece un mínimo de cuatro años en botas de roble americano por el tradicional sistema de criaderas y solera, bajo el velo de flor: la capa de levaduras que le regala su color, su aroma y su carácter únicos mediante la crianza biológica.
De color dorado pálido, similar al topacio, limpio y brillante. En nariz es punzante y delicado, muy elegante, con notas de almendra, masa de pan fresca y los toques inconfundibles de la flor. En boca es completamente seco, ligero y fresco, con un postgusto largo y complejo que lo hace único. Muy frío, con jamón, gambas o pescaíto frito: la quintaesencia del aperitivo español.




