Marqués de Murrieta Reserva lo elabora una de las bodegas fundacionales del Rioja: la casa que levantó Luciano de Murrieta en 1852, cuando trajo de Burdeos las técnicas que cambiaron para siempre el vino español. Su sede es la histórica Finca Ygay, a las puertas de Logroño, y la bodega —hoy de la familia Cebrián-Sagarriga— vive una de sus mejores épocas, con reconocimientos internacionales constantes.
Las uvas proceden en exclusiva de las 300 hectáreas de viñedo propio de la Finca Ygay, sobre suelos arcillo-calcáreos. El ensamblaje es mayoritariamente Tempranillo completado con Garnacha y Mazuelo; fermenta en depósitos de acero a temperatura controlada durante 8-10 días con remontados suaves, y cría unos 22 meses en barrica de roble americano, el sello clásico de la casa.
De color cereza con ribetes granates, capa media, limpio y brillante. En nariz es intenso y complejo: ciruela madura, tostados, cacao oscuro, notas ahumadas y ese elegante recuerdo de cedro y caja de puros de los grandes riojas. En boca es suave, intenso y elegante, con taninos pulidos, fruta negra madura y un final largo y persistente. Un reserva con pedigrí para las grandes ocasiones.




