Tomás Postigo es un apellido con peso propio en la Ribera del Duero: hablamos del enólogo que creó los primeros vinos de Pago de Carraovejas y una de las figuras históricas de la denominación. En 2008 fundó su propia bodega en Peñafiel, un proyecto familiar donde hoy trabaja junto a sus hijos de forma artesanal, y sus vinos se han convertido en objeto de culto entre los aficionados.
Se elabora con Tinta Fina complementada con Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec —el sello bordelés que Postigo siempre ha defendido— de viñedos de la zona de Peñafiel. Fermentación por parcelas para respetar la identidad de cada viña y crianza de unos 12 meses en barrica de roble francés, con posterior afinamiento en botella.
De color rojo picota de capa alta, muy cubierto y brillante. En nariz es un despliegue: fruta negra madura —ciruela, mora—, grafito, pimienta, vainilla, cedro, regaliz negro y chocolate sobre fondo balsámico. En boca es de gran impacto inicial, con taninos dulces y maduros, cremoso, redondo, amplio y sabroso, con un final largo que confirma su categoría. Un ribera de autor para los grandes asados.




