Protos Reserva lo elabora la bodega pionera de la Ribera del Duero, fundada en 1927 en Peñafiel bajo el lema «ser primero»: eso significa Protos en griego, y no es postureo — la casa cedió su marca original «Ribera Duero» para dar nombre a la denominación creada en 1982. Sus galerías históricas, excavadas más de dos kilómetros bajo el castillo de Peñafiel, se complementan hoy con una espectacular bodega diseñada por el estudio de Richard Rogers.
Es un monovarietal de Tinta Fina procedente de las parcelas de viñedos más viejos de la casa, plantados entre 750 y 900 metros de altitud. Envejece un mínimo de 18 meses en barricas de roble —50% francés nuevo, 30% francés de un año y 20% americano— y redondea en botella un mínimo de 24 meses antes de salir al mercado: cuatro años de trabajo en cada botella.
De color rojo cereza intenso. En nariz, fruta madura con notas especiadas, balsámicas, tabaco y recuerdos minerales, un conjunto complejo y muy riberas. En boca es sabroso, amplio y potente, con tanino fino y elegante y un final largo, agradable y persistente. Lechazo, cochinillo o chuletón: los clásicos castellanos tienen aquí a su escudero de confianza.




