Este Pedro Ximénez lo firma Bodegas Rey Fernando de Castilla, casa fundada en 1837 en el barrio de Santiago de Jerez por la familia Andrada-Vanderwilde y relanzada en 1999 por el noruego Jan Pettersen, que la convirtió en una de las bodegas boutique más respetadas del Marco — especialista en jereces y brandies de alta gama, sin concesiones.
Es un vino dulce natural de uva Pedro Ximénez soleada —pasificada al sol andaluz para concentrar sus azúcares— con prensado suave y fermentación parcial detenida con alcohol vínico. Envejece de forma oxidativa por el sistema de criaderas y solera durante unos 8 años en las bodegas jerezanas de la casa.
De color caoba oscuro, muy denso, con lágrima lenta y untuosa que tapiza la copa. En nariz es intenso a uva pasa e higos secos, dátiles, café, regaliz y toques de chocolate y madera noble. En boca es muy dulce, aterciopelado y envolvente, con un equilibrio excelente entre azúcar y acidez y un final larguísimo de pasas y torrefactos. El PX de los entendidos.




