Matusalem Gran Reserva 15 es «el coñac de los rones», y el apodo no es casual. La casa nació en Santiago de Cuba en 1872, fundada por los hermanos Camp y Evaristo Álvarez, que llevaron al Caribe el método de envejecimiento del brandy español. Tras la revolución cubana, la familia sacó la fórmula de la isla y hoy el ron se elabora en República Dominicana, fiel a la receta original y al lema que siempre lo acompañó: «espíritu de Cuba, alma de solera».
Se elabora por el sistema de solera y criaderas heredado de Jerez —rareza absoluta en el mundo del ron—, con una edad media de 15 años. Las mezclas de rones envejecen y se van trasegando entre barricas de roble americano, ganando complejidad, redondez y esa suavidad inconfundible que solo da la paciencia: cada botella lleva dentro rones de muchas edades fundidos en uno.
De color ambarino con tonos rojizos, cobrizos y ocres. En nariz es complejo y profundo: notas balsámicas, frutos secos tostados, caramelo y madera seca con recuerdos de serrería noble. En boca la textura es suave y envolvente, con una elegante sensación de cacao y un final persistente que, efectivamente, recuerda más a un gran coñac que a un ron al uso. Para copa de balón, sobremesa larga y, si cae, un buen puro.




