Luis Felipe tiene una historia de novela: en 1893 se descubrieron en una bodega de La Palma del Condado unas botas de roble con un brandy envejecido marcado con ese nombre, reservado para el Duque de Montpensier, hijo del rey Luis Felipe I de Francia. Bodegas Rubio custodia la leyenda — y la solera — desde entonces.
Envejece por el sistema de criaderas y soleras en botas de roble americano envinadas con olorosos y Pedro Ximénez muy viejos, con una vejez media que ronda los 60 años y una producción artesanal y muy limitada. Mejor Destilado en los Premios Verema 2009.
De color caoba oscuro y profundo con ribetes dorados. En nariz, vainilla suave y madera envinada muy vieja, con delicados aromas de crianza persistentes por vía retronasal. En boca es dulce y muy suave, con un elegante contrapunto amargo y un retrogusto larguísimo. Un brandy de museo para paladares pacientes.




