Highland Dream tiene una historia curiosa: nació inspirado en una antigua botella descubierta en 1999 en la histórica destilería Glenfarclas, propiedad de la familia J&G Grant desde 1865. La marca se recuperó en 2002 y se elabora en lotes limitados de unas 3.000 botellas numeradas al año.
Es un blended scotch de whiskies de entre 12 y 14 años envejecidos en botas de jerez y barricas de bourbon, con un ensamblaje de lujo: Glenfarclas, Longmorn y Linkwood (Speyside), Lagavulin (Islay), Talisker (Skye), Glengoyne, Glenturret, Auchentoshan y Highland Park. Un mapa de Escocia en cada botella.
De color dorado ámbar brillante. En nariz, miel y fruta con turba y humo suaves de las maltas costeras, sin excesos. En boca la entrada es dulce, seguida de roble ahumado y abundante vainilla, con un final largo y cremoso de notas dulces y especiadas. El blended de los que saben lo que beben.




