Honoro Vera lo elabora Bodegas Ateca, el desembarco en Aragón del grupo Juan Gil, la familia jumillana que ha llevado el Monastrell y la Garnacha españolas a medio mundo. Fundado en 2005 en Ateca (Zaragoza), el proyecto homenajea a Honoro Vera, antepasado de la familia, y su etiqueta floral en blanco y negro se ha convertido en una de las más reconocibles del vino español: hay pocas cartas de vinos donde no suene.
Es una Garnacha de viñedos de 35-45 años plantados en laderas altas de la D.O. Calatayud, entre 700 y 900 metros de altitud, con rendimientos bajísimos —en torno a 2.000 kilos por hectárea— que concentran fruta y carácter. Fermenta en depósitos de acero inoxidable y hace una crianza breve, de unos 2 meses, en barricas de roble francés: lo justo para redondear sin tapar la fruta.
De color cereza oscura madura con ribete granate. En nariz es intensa, dominada por la frambuesa y la grosella maduras, con sensaciones balsámicas y un fondo mineral y especiado que delata la altura del viñedo. En boca es frutal, fresquísima y fácil de beber, sabrosa, con un final especiado y toques de pimienta blanca. La garnacha de diario con la que quedar bien siempre.




