Chartreuse Amarillo es un licor de hierbas de origen francés con una historia tan fascinante como su sabor. Creado en 1840 por los monjes cartujos del monasterio de la Grande Chartreuse, en los Alpes franceses, está inspirado en el legendario Elixir Végétal que la orden conservaba desde el siglo XVIII. Fue tan popular desde sus inicios que el padre Garnier decidió registrar oficialmente la marca «Chartreuse» en 1852, convirtiéndolo en uno de los licores más reconocidos y admirados del mundo.
Su elaboración es un proceso artesanal meticuloso que comienza en la sala de máquinas del monasterio, donde los propios monjes muelen más de 130 plantas, flores, cortezas, raíces y especias procedentes de todo el mundo. Tras varias etapas de maceración y destilación, el licor resultante se mezcla con miel destilada, azafrán —que le otorga su inconfundible color amarillo natural— y jarabe de azúcar. Después envejece durante un largo tiempo en barricas de roble francés, donde sigue desarrollando su complejidad. Curiosamente, es uno de los pocos licores del mundo con capacidad de mejorar con la edad.
A la vista presenta un color amarillo intenso y luminoso, limpio y brillante en la copa. En nariz es fresco y delicadamente especiado, con aromas de cúrcuma, cítricos como naranja y mandarina, anís, jengibre, canela y notas florales que se van desplegando con elegancia. En boca es suave, dulce y equilibrado, con una complejidad herbácea que recorre el paladar dejando un posgusto largo, cálido y muy aromático.
Un licor único en el mundo, irrepetible por naturaleza.




