Gin Martin Miller’s es una de las ginebras premium más singulares y admiradas del panorama mundial, fruto de la visión obsesiva de un excéntrico coleccionista y anticuario británico llamado Martin Miller, que a finales de los años noventa decidió que la ginebra perfecta no existía y que él la iba a crear. El resultado, lanzado en 1999, es una London Dry Gin que combina la tradición destiladora inglesa con un elemento completamente inesperado que la convierte en única: el agua.
Su elaboración comienza en la destilería Langley en las afueras de Birmingham, una de las más antiguas y respetadas de Inglaterra, donde los botánicos —diez en total, entre los que destacan el enebro de Florencia, la cáscara de naranja y limón, la coriandra, la raíz de angélica, la raíz de lirio, el regaliz, la cassia y la nuez moscada— se maceran y se destilan en un alambique de cobre tradicional. Hasta aquí, nada inusual. Lo revolucionario llega después: el destilado viaja hasta Islandia, donde se mezcla con el agua de manantial más pura del mundo, procedente de los glaciares volcánicos islandeses, de una mineralización extraordinariamente baja y una pureza incomparable. Es esta agua la que suaviza el destilado y le da esa textura sedosa y limpia que distingue a Martin Miller’s de cualquier otra ginebra.
A la vista es cristalina y brillante. En nariz es elegante y fresca, con enebro bien presente acompañado de cítricos vivos —naranja y limón— y notas florales y especiadas muy delicadas. En boca es suave, equilibrada y muy limpia, con una textura casi cremosa que la hace extraordinariamente agradable tanto sola como mezclada.




