Fernet Branca es uno de los amargos más legendarios e inconfundibles del mundo, un licor que desde su creación en Milán en 1845 por Bernardino Branca ha conquistado paladares en los cinco continentes y se ha convertido en símbolo de la cultura del aperitivo y el digestivo italiano. La familia Branca ha guardado celosamente su fórmula durante más de 175 años, y aunque se sabe que contiene más de 27 hierbas, raíces, especias y botánicos procedentes de cuatro continentes —entre los que destacan la menta, el azafrán, la mirra, el ruibarbo, la genciana, la manzanilla y la cáscara de naranja amarga—, la receta exacta sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del mundo de los destilados.
Su elaboración es un proceso cuidadoso y largo: los ingredientes naturales se maceran en alcohol de alta graduación durante varios meses, y el resultado envejece en grandes cubas de roble de Eslovenia, donde el licor adquiere su profundidad, su suavidad y ese carácter amargo y balsámico tan característico que lo hace tan especial. El proceso completo dura aproximadamente un año.
A la vista es de color marrón oscuro muy intenso y brillante. En nariz es complejo y potente, con notas de menta fresca, hierbas amargas, especias y un fondo balsámico que resulta a la vez medicinal y seductor. En boca es seco, amargo y refrescante, con un sabor herbal de gran complejidad que se desarrolla lentamente y deja un final largo, fresco y muy persistente. Es de esos sabores que dividen al mundo en dos: los que lo descubren y los que ya no pueden vivir sin él.




