Haus Klosterberg Riesling lo elabora Markus Molitor, uno de los nombres sagrados del vino alemán: dirige desde 1984 —con solo 20 años cuando tomó las riendas— esta bodega familiar del Mosela con ocho generaciones de tradición, y la ha convertido en referencia mundial del riesling. La crítica internacional le rinde pleitesía añada tras añada, con puntuaciones perfectas incluidas.
El vino toma su nombre de la sede de la bodega en Bernkastel-Wehlen, junto a la colina del monasterio, y se elabora con uvas de varios viñedos de pizarra del Mosela — esos bancales imposibles colgados sobre el río. Fermentación y crianza mayoritariamente en acero inoxidable, con en torno a un 10% en madera, buscando frescura, tensión y expresión mineral.
De color amarillo pajizo pálido con reflejos verdosos. En nariz es aromático y afrutado: pera, melocotón y cítricos con manzana verde, un toque ahumado de pedernal y esa especia de pizarra fresca inconfundible del Mosela. En boca es fresco, jugoso y redondo, con acidez vibrante, un punto mineral y salino y un final limpio y refrescante. Del ceviche a los espárragos: la elegancia alemana a precio terrenal.




