Campari es el aperitivo italiano por excelencia: lo creó Gaspare Campari en 1860 y lo consagró en Milán, donde en 1867 abrió el Caffè Campari junto al Duomo. Su receta permanece secreta e inalterada desde entonces, y su rojo carmín es uno de los colores más reconocibles del mundo del bar.
Es un bitter obtenido por infusión de una mezcla secreta de decenas de botánicos —hierbas, especias, raíces y cortezas de fruta— en alcohol y agua, con ese equilibrio entre amargor y dulzor que no ha cambiado desde el siglo XIX.
De color rojo carmín brillante. En nariz, piel de naranja amarga y pomelo, quinina, cereza y hierbas con matices amaderados. En boca la entrada es ligeramente dulce y da paso a un amargor herbal elegante, con final largo, seco y refrescante. El alma del Negroni y del Spritz — y del aperitivo bien entendido.




