Fernando de Castilla Vermut es uno de los vermuts más singulares y diferenciados del panorama español, porque bebe directamente de una tradición que pocas bodegas han sabido recuperar: la del vermut de Jerez. En el corazón del casco histórico de esta ciudad gaditana, Bodegas Rey Fernando de Castilla lleva generaciones elaborando generosos de altísima calidad, y desde hace años ha vuelto a poner en valor la centenaria costumbre jerezana de producir vermut a partir de vinos de solera, una tradición completamente distinta a la catalana o a la italiana.
Su elaboración parte de una base de vino de Palomino y Pedro Ximénez procedente de Jerez, cuyas uvas se prensan, fermentan en acero inoxidable y envejecen en barricas de roble durante un largo periodo —hasta 8 años— antes de ser maceradas con 27 botánicos naturales entre los que destacan el ajenjo, la piel de limón y naranja, el clavo y el romero, entre muchos otros. El resultado es un vermut completamente natural, sin aromas artificiales añadidos, de una intensidad y complejidad sorprendentes que lo alejan radicalmente de los vermuts industriales.
A la vista es de color caoba oscuro, profundo y atractivo. En nariz es potente, cítrico y silvestre, con esas inconfundibles notas de jerez envejecido que lo convierten en algo verdaderamente único dentro del mundo del vermut. En boca es dulce y ligeramente amargo a la vez, con una estructura elegante y un final suave y muy agradable que invita a repetir.
Para disfrutar sobre hielo con una rodaja de naranja. También un ingrediente excepcional en cócteles como el Manhattan o el Negroni.




